Ni el tiempo ni la distancia nos podrán separar, tu serás siempre mi luz, la que necesito para andar. Emprendes un nuevo camino rumbo a la felicidad., si eres feliz yo también lo seré aunque te tenga que extrañar.
Es la vida, ya no eres una niña, eres toda una mujer, la que dejó atras el triciclo rojo, la ganga, la muñequita color naranja que tanto querias, con la que dormias, lo recuerdas?
Ahora tu primera mision de cada día debe ser sonreir. Y acuérdate siempre de los grillos y de las mariposas, de las ranitras en los charquitos y de las mojarritas que son tan sabrosas.
Acuérdate siempre tu infancia feliz. Hija, una mujer que una vez al día remonta los ojos al cielo como un barrilete esperando, es una mujer que además de llevar cuentas y números pegados en la frente y una agenda pegada como abrojo, tiene el corazón salpicado con polvo de estrellas con colores, tan hermosos!
Quiero que seas una de esas mujeres. Una mujer buena, una mujer que ama. Entonces...entonces podré pedirte un favor: que desde donde estés seas mi ayudante. Porque yo ya no soy joven, estoy un poco cansada de tanto, tanto andar por el tiempo, y necesito mujeres buenas, que me ayuden a repartir juguetes en los hospitales, en las casitas pobres, en los asilos, tender una mano a quien lo necesite.
Ah, si! Evy, cuanta alegría me darás y cuántas sonrisas encenderemos juntas. No creas que estoy triste, no creas que estoy llorando. Al contrario, Dios me ha regalado un baldío colmado de mariposas, con luciérnagas que me alumbran cuando paso y un charquito de ranitas saltarinas que acompaña la orquesta de los grillos y que dirige el pícaro don Sapo.
Cierra los ojos un momento, yo me subiré a tu triciclo rojo, e iremos juntas a recorrer nuevos horizontes.
Tu mamococa.